4. Las actitudes, creencias y comportamientos que rodean las aspiraciones en las comunidades desfavorecidas son diversas, así que evite las generalizaciones.
¿Qué es?
Por altas expectativas nos referimos a las cosas que los niños y jóvenes esperan lograr para sí mismos en el futuro. Para cumplir sus aspiraciones sobre carreras, universidades y estudios posteriores, los alumnos suelen necesitar buen desempeño académico.Por lo tanto, se cree que elevar las expectativas es una manera efectiva de motivar a los estudiantes a trabajar más para alcanzar los pasos necesarios para un éxito posterior.
Se han utilizado ciertas estrategias de intervención para elevar las expectativas en tres grandes áreas:
- Intervenciones enfocadas en padres y las familias;
- Intervenciones enfocadas en la práctica de la enseñanza;
- Intervenciones fuera de la escuela o actividades extracurriculares, en las que a veces participan compañeros o tutores.
Los enfoques utilizados por estas intervenciones son diversos. Algunos apuntan a modificar las expectativas directamente al exponer a los niños a nuevas oportunidades, mientras que otros buscan mejorar las expectativas mediante el desarrollo del autoestima, la motivación o la autoeficacia. Para intervenciones que se centren en la autoeficacia y la motivación específicamente en contextos de aprendizaje, ver Metacognición y autorregulación.
Hallazgos principales
1. La base de evidencia actual sobre las intervenciones para elevar las expectativas es extremadamente débil. La falta de estudios identificados hace que no se pueda comunicar o determinar un impacto en los meses de avance. Las escuelas deben monitorear cuidadosamente el impacto en el rendimiento académico de cualquier intervención o enfoque.
2. La evidencia más amplia existente sugiere que la relación entre expectativas y mejoras en el rendimiento académico no es sencilla. En general, los enfoques para elevar las expectativas no se han traducido en un mayor aprendizaje. Los enfoques vinculados a mejoras en el rendimiento casi siempre tienen un componente académico significativo, lo que sugiere que elevar las aspiraciones de forma aislada no será eficaz.
3. La mayoría de los jóvenes tienen grandes expectativas para sí mismos. Garantizar que los estudiantes tengan el conocimiento y las habilidades para progresar hacia sus aspiraciones probablemente sea más eficaz que intervenir para cambiar las expectativas en sí mismas.
¿Cuán efectivo es este tipo de enfoque?
La falta de estudios identificados que hayan evaluado las intervenciones para el aumento de las expectativas sugiere que no hay suficiente seguridad para comunicar una cifra de progreso mensual.
Es importante reconocer que la evidencia más amplia indica que la relación entre las expectativas y los logros es compleja, y hay muchas razones por las cuales las intervenciones en materia de expectativas pueden o no impactar en los logros.
Algunos estudios han demostrado que la mayoría de los jóvenes ya tienen grandes expectativas, lo que sugiere que gran parte del bajo rendimiento no se debe a bajas expectativas sino a una brecha entre las aspiraciones y los conocimientos, habilidades y características necesarios para alcanzarlas. Cuando los alumnos tienen expectativas más bajas, no está claro si las intervenciones específicas han logrado elevarse de manera consistente. Además, cuando las expectativas comienzan siendo bajas y una intervención las eleva con éxito, no está claro que necesariamente se produzca una mejora en el aprendizaje.
Cerrando la brecha de aprendizajes
Si bien es probable que los alumnos elegibles para el subsidio escolar tengan un rendimiento académico más bajo en comparación con sus pares más favorecidos, la suposición de que los alumnos más pobres tienen menores aspiraciones para su educación y su vida adulta es menos clara.
Los estudios en Inglaterra sugieren que diferentes grupos socioeconómicos tienen niveles similares de aspiraciones para sus resultados futuros y que las diferencias en las tasas de participación en la educación superior se deben en gran medida al logro académico. Dada la amplia gama de actitudes, comportamientos y creencias que rodean las aspiraciones en comunidades con mayores tasas de pobreza, las escuelas deberían evitar generalizaciones.
Es poco probable que las intervenciones para elevar las expectativas sin un componente académico reduzcan la brecha de rendimiento de los alumnos de contextos vulnerables. Las expectativas de los docentes influyen en la configuración de los resultados de los alumnos y los docentes deben intentar comunicar su creencia en el potencial académico de todos los alumnos.
¿Cómo podría implementarlo en su contexto?
Los enfoques relacionados con las expectativas son diversos y pueden centrarse en los padres y las familias, la práctica docente o intervenciones fuera del aula o actividades extracurriculares que involucren a compañeros o tutores. Al implementar intervenciones relacionadas con elevar las expectativas, las escuelas podrían considerar incluir:
- Orientación sobre los conocimientos, habilidades y características necesarias para alcanzar metas futuras.
- Actividades para ayudar a los alumnos a desarrollar la autoestima, la motivación para el aprendizaje o la autoeficacia.
- Oportunidades para que los alumnos encuentren nuevas experiencias y entornos.
- Apoyo académico adicional.
Dada la limitada base de evidencia, es particularmente importante monitorear los impactos cuando se utilizan enfoques relacionados con el aumento de las expectativas como método para mejorar el logro.
Las intervenciones que apuntan a elevar las expectativas varían en duración y pueden incluir enfoques dentro de la clase impartidos por maestros, clubes extraescolares, programas extraescolares o tutorías dirigidas por personal remunerado o voluntarios. La tutoría y las intervenciones de los padres generalmente se brindan durante un período prolongado (a menudo, al menos la duración de un año académico) para construir relaciones efectivas.
Al introducir nuevos enfoques, las escuelas deberían considerar su implementación. Para obtener más información, consulte Putting Evidence to Work – A School’s Guide to Implementation.
¿Cuánto cuesta?
Los costos varían ampliamente y son difíciles de estimar con precisión, pero en general se estima que oscilan entre muy bajos y moderados según el enfoque. Los clubes extraescolares suelen costar entre $6 y $12 por sesión, por lo que un programa semanal que dure 20 semanas puede costar hasta $250 por alumno. Se estima que los costos medios de implementar programas de participación de los padres son de muy bajos a moderados, con costos mayores cuando las escuelas cubren costos adicionales de personal.
El costo medio de una intervención de tutoría se estima como moderado. Los costos para las escuelas se basan en gran medida en la capacitación de los mentores, los costos salariales (para los mentores no voluntarios) y los recursos. Algunos programas también incluyen capacitación continua y apoyo a mentores, lo que puede aumentar los costos.
Además del tiempo y los costos, los líderes escolares deben considerar cómo maximizar la efectividad de los enfoques incluyendo un componente académico significativo y evitar enfoques que apuntan a elevar aspiraciones de forma aislada que pueden no ser efectivos.
¿Qué tan segura es la evidencia?
La seguridad de la evidencia sobre las intervenciones que apuntan a elevar las expectativas se califica como extremadamente baja. Para temas con evidencia extremadamente baja, no se muestra la cifra de progreso de un mes. Sólo se identificaron tres estudios que cumplieron con los criterios de inclusión preespecificados.
Evidencia en América Latina y el Caribe
La investigación sobre intervenciones que apuntan a elevar las expectativas es escasa en América Latina y el Caribe. Algunos estudios identifican cómo los factores socioeconómicos y familiares se asocian con las expectativas y aspiraciones futuras de los estudiantes. Por ejemplo, un estudio realizado en Colombia encontró que las aspiraciones son impulsores importantes para fomentar la participación postsecundaria. Sin embargo, no son el principal motor. El estudio también muestra que la clase social y la calidad de la educación recibida son factores críticos cuando los jóvenes tienen que desarrollar hábitos y prácticas académicas para realizar sus expectativas.
Otro estudio, realizado en el contexto de una escuela pública en Chile, investigó la relación entre la participación de los padres, el nivel de expectativas de los padres y el rendimiento académico de los estudiantes de educación primaria. Utilizando métodos mixtos, el análisis muestra una relación positiva y significativa entre el rendimiento académico y las variables socioeconómicas, la participación y las expectativas educativas de los padres. Junto con eso, este estudio destaca el papel dinámico que juegan las barreras socioeconómicas como mediadores entre las expectativas y la participación de los padres.
Sin embargo, no hay estudios que analicen específicamente intervenciones diseñadas para mejorar los logros mediante el aumento de las aspiraciones. La investigación sobre las intervenciones de aspiración y el impacto que pueden tener en los resultados del aprendizaje requiere más estudios locales.
